El proyecto CUCO lo formamos Jose Angel EA5HIR y Agustín EA5GSY respaldados por un gran grupo de radioaficionados. Empezamos buscando la excusa para reunirnos los fines de semana y pasar un tiempo en torno a la radio con actividades al aire libre. Ahora ese grupo de amigos se ha multiplicado y desde cualquier punto de España y el mundo se puede formar parte de el. El Cuco es la típica construcción agrícola que antaño encontrábamos en los viñedos de La Mancha, sirviendo de refugio y hogar durante las jornadas de trabajo. Actualmente hay algunos en la Manchuela Albaceteña, recordando la dureza de la naturaleza y la fragilidad del hombre que busca protegerse. En la frontera entre Madrigueras y Motilleja, donde desarrollamos muchas de nuestras actividades, se encuentra un Cuco que nos recuerda el ingenio y la humildad de nuestros predecesores. De ellos aprendemos y hacemos bandera.

Hemos cumplido seis años y esperamos que sean muchos más. Un camino que comenzó en busca de compartir experiencias, buenos momentos con nuestros amigos y siempre con la radio como punto de partida y que no nos ha defraudado en absoluto. Ahora somos más, algunos con la experiencia de habernos conocido físicamente en alguna de las actividades y muchísimos, todavía, a la espera de ese momento. En nuestro hobby no hay distancias o mejor dicho nuestro objetivo cuando encendemos el equipo es que no las haya. Eso solo lo entendemos los radioaficionados y nosotros lo hemos conseguido. El CUCO Team lo formamos ahora más de 100 entusiastas de todos los rincones de España y de 28 países que nos siguen a través del Blog diariamente. Nos llaman, nos escriben, nos dan ideas, nos preguntan, nos corrigen y sobre todo nos animan a seguir y crecer. El CUCO es una experiencia entorno a la técnica, la naturaleza y la amistad, así lo resumiría después de este tiempo.


domingo, 9 de junio de 2019

Mañana de pruebas.

Ya teníamos ganas de salir al campo, desde hacía semanas nuestra actividad se limitaba al taller para ir terminando los encargos pendientes. Sin duda la parte mas divertida es el momento de probar los inventos de los Cucos y la verdad es que buscábamos con ansiedad el momento de preparar los trastos y salir de las cuatro paredes que este pasado invierno nos ha tenido recluidos.

En la lista de trabajos, llevábamos probar varias bazooka, ajustar a baja altura a 6 metros diferentes configuraciones de dipolo en condiciones precarias





Con cielo nublado y una temperatura rondando los 23 grados, en dos horas hemos dejado todas las unidades listas para uso y hasta nos dio tiempo a comprobar rendimientos fuera de banda y realizar escuchas en frecuencias "Top Secret", comprobando las bondades de la Bazooka en su faceta primigenia de uso para recepción radar. ¡Una pasada de experiencia!

Las medidas fueron "domadas" como siempre, subiendo o bajando el vértice y cerrando o abriendo las bajadas.




Nos entretuvimos jugando fuera de medidas y llevando al máximo las capacidades de ajuste de las antenas.



Es increíble la capacidad de este tipo de antena para ser llevada a la zona de resonancia deseada, variando las condiciones de instalación. Es ideal para los manitas que les gusta experimentar.


Y como siempre, nuestra recomendación... Un dipolo no es una guitarra, no hay que tensar los brazos. La elasticidad es limitada y es preferible tenerla sin presión, que se meza con el viento. La absorción de esfuerzos no es buena. Si no puedes con tu enemigo, únete a el; un dipolo en movimiento está disipando, descargando tensiones.

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