El proyecto CUCO lo formamos Jose Angel EA5HIR y Agustín EA5I respaldados por un gran grupo de radioaficionados. Empezamos buscando la excusa para reunirnos los fines de semana y pasar un tiempo en torno a la radio con actividades al aire libre. Ahora ese grupo de amigos se ha multiplicado y desde cualquier punto de España y el mundo se puede formar parte de el. El Cuco es la típica construcción agrícola que antaño encontrábamos en los viñedos de La Mancha, sirviendo de refugio y hogar durante las jornadas de trabajo. Actualmente hay algunos en la Manchuela Albaceteña, recordando la dureza de la naturaleza y la fragilidad del hombre que busca protegerse. En la frontera entre Madrigueras y Motilleja, donde desarrollamos muchas de nuestras actividades, se encuentra un Cuco que nos recuerda el ingenio y la humildad de nuestros predecesores. De ellos aprendemos y hacemos bandera.

Hemos cumplido nueve años y esperamos que sean muchos más. Un camino que comenzó en busca de compartir experiencias, buenos momentos con nuestros amigos y siempre con la radio como punto de partida y que no nos ha defraudado en absoluto. Ahora somos más, algunos con la experiencia de habernos conocido físicamente en alguna de las actividades y muchísimos, todavía, a la espera de ese momento. En nuestro hobby no hay distancias o mejor dicho nuestro objetivo cuando encendemos el equipo es que no las haya. Eso solo lo entendemos los radioaficionados y nosotros lo hemos conseguido. El CUCO Team lo formamos ahora más de 100 entusiastas de todos los rincones de España y de 28 países que nos siguen a través del Blog diariamente. Nos llaman, nos escriben, nos dan ideas, nos preguntan, nos corrigen y sobre todo nos animan a seguir y crecer. El CUCO es una experiencia entorno a la técnica, la naturaleza y la amistad, así lo resumiría después de este tiempo.


lunes, 3 de abril de 2023

Daños por vibración. Un dipolo muy tensado.

¿ Es posible? ¿De verdad?

Me temo que si. No es la primera experiencia de este tipo, aunque no dejamos de sorprendernos. Un coaxial tirante, como si de un viento mas se tratara, sujetando nuestra torre o mástil puede ser una prefecta cuerda de guitarra o violín, a la espera de una mano o un arco que interprete una horrible pieza musical que nos traerá de cabeza.

De esta modo figurado, me gustaría que comprendieras lo delicado de no tener la instalación como te recomendamos. El paso del aire provoca micro-vibraciones, sin mas consecuencias salvo que sean fuertes. El problema es que se trata de un fenómeno invisible en un primer momento. Sus efectos en la mayoría de los casos no pasa de un zumbido que puede o no ser advertido, sin problema mientras los vecinos no lo sufran. El dolor de cabeza nos llegará cuando, por desgracia, tenga consecuencias mecánicas en nuestra antena, casi siempre con influencia en su funcionamiento. Hemos tenido la oportunidad de comprobar como se desintegra una consistente unión entre coaxiales, soldadas y reforzadas con una transición tipo clema de cobre. Se fractura una pieza de polivinilo o se desgarra una camisa de aluminio que reforzaba una transición de coaxial a hilo eléctrico de 2,5mm. La vibración continuada es destructiva. Pero mas lejos aún, ¿es posible empeorar el asunto?

Veamos este corto video. Protagonista la vibración + salitre ambiental. Antena procedente de la zona costera mediterránea.


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