El proyecto CUCO lo formamos Jose Angel EA5HIR y Agustín EA5I respaldados por un gran grupo de radioaficionados. Empezamos buscando la excusa para reunirnos los fines de semana y pasar un tiempo en torno a la radio con actividades al aire libre. Ahora ese grupo de amigos se ha multiplicado y desde cualquier punto de España y el mundo se puede formar parte de el. El Cuco es la típica construcción agrícola que antaño encontrábamos en los viñedos de La Mancha, sirviendo de refugio y hogar durante las jornadas de trabajo. Actualmente hay algunos en la Manchuela Albaceteña, recordando la dureza de la naturaleza y la fragilidad del hombre que busca protegerse. En la frontera entre Madrigueras y Motilleja, donde desarrollamos muchas de nuestras actividades, se encuentra un Cuco que nos recuerda el ingenio y la humildad de nuestros predecesores. De ellos aprendemos y hacemos bandera.

Hemos cumplido nueve años y esperamos que sean muchos más. Un camino que comenzó en busca de compartir experiencias, buenos momentos con nuestros amigos y siempre con la radio como punto de partida y que no nos ha defraudado en absoluto. Ahora somos más, algunos con la experiencia de habernos conocido físicamente en alguna de las actividades y muchísimos, todavía, a la espera de ese momento. En nuestro hobby no hay distancias o mejor dicho nuestro objetivo cuando encendemos el equipo es que no las haya. Eso solo lo entendemos los radioaficionados y nosotros lo hemos conseguido. El CUCO Team lo formamos ahora más de 100 entusiastas de todos los rincones de España y de 28 países que nos siguen a través del Blog diariamente. Nos llaman, nos escriben, nos dan ideas, nos preguntan, nos corrigen y sobre todo nos animan a seguir y crecer. El CUCO es una experiencia entorno a la técnica, la naturaleza y la amistad, así lo resumiría después de este tiempo.


lunes, 31 de agosto de 2026

Sorpresas de verano.

 Vas paseando por unas calles que no son habituales y en ocasiones por otros pueblos y ciudades que no dejan de asombrarte. Admirando la variedad arquitectónica comprendes la riqueza que tenemos en nuestra geografía. Un paseo de verano, mirando mas arriba de la línea de visión de un ciudadano normal, por algo eres radioaficionado. Como si de un inspector municipal de urbanismo se tratara, los ojos se nos van automáticamente a una azotea en concreto. Acabas de detectar unas formas que no son las habituales y enfocas. El cerebro discrimina la información visual irrelevante, traza patrones y crea formas en 3D. ¡Enhorabuena! Acabamos de encontrar una antena. Lo que para muchos no existe o se confunde incluso con un enorme tendedero abandonado, es un dipolo. Espera, uno no, dos...



Este super poder que tenemos y que pocos entienden, es un don sin duda. No sabemos aun para que sirve. Seguramente alguno lo tacharía de poco deseable y la razón es que nos provoca necesidades. Una buena instalación, en una terraza accesible, limpia de elementos distorsionadores, es un caramelo muy apetecible y en ocasiones tan distante para nuestra realidad que nos hace suspirar y desesperar. No perder la esperanza de poder llegar a tener algo así es la clave para sobrevivir a este veneno que tenemos en nuestro interior.


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