Estamos en esa época del año donde la meteorología nos pone en alerta. Al menos en nuestra zona, el cambio de estación siempre nos trae sorpresas y aunque no es una cuestión absoluta y común a todo el territorio nacional, conviene seguir algunas recomendaciones si queremos tener nuestra instalación de antenas en condiciones. Si eres lector de este blog no te vamos a enseñar nada nuevo, llevamos mas de cien veces comentando como se deberían tener instalados los dipolos bazooka. Aun así de vez en cuando, cada vez menos, nos llegan dipolos con daños por diferentes causas y en casos contados por instalaciones llevadas al límite. Y decimos "límite" porque todo material tiene su margen de tolerancia, no siendo conveniente comprobar en propias carnes donde está ese punto de no retorno.
En ocasiones son elementos ajenos los que deciden intervenir en el desastre y entonces, poco podemos hacer. El dipolo tiene una capacidad de sufrimiento casi sin límite, como antena de hilo que es, se comporta de un modo curioso frente a situaciones de hielo congelado, viento, tracción y elongación por cambios de temperatura y... "choque o impacto". ¿Es posible? ¿Qué puede pasar si algo grande, pesado y volando rápido, choca?
El consejo recurrente que siempre os damos y que encontrarás en este blog muchas muchas veces, es el de NO tensar los dipolos bazooka. No es necesario, no aporta nada, no rinde mejor y NO es bueno. No,No y No. No queremos cuerdas de guitarra en nuestros tejado. Pueden vibrar de manera indeseada y se debilitan con el tiempo.
Pero hay circunstancias que no podemos evitar y aunque pensamos que podría ser la suma de ambas circunstancias, aquí tenéis al último herido en guerra que llegó a nuestra mesa de operaciones.
La rotura en esa zona de la antena es quizá una de las mas difíciles de solventar de modo eficiente. La integridad y fortaleza de la línea de coaxial se basa en la propia estructura de su composición. Las diferentes capas y partes actúan repartiendo el esfuerzo del conjunto y cuando se quiebra, se rompe la continuidad material, debiendo fijar de un modo efectivo esa zona concreta. Se trata así de, hablando claro, empalmar del modo mas adecuado. En este caso y al necesitar llegar al corazón del dipolo, decidimos cambiar todo, bote, tapa y base, pasamuros y por supuesto, la resina protectora de su interior.
En este caso concreto decidimos rediseñar los pasamuros en el ordenador e imprimir unas pruebas, que nos dieron un resultado increiblemente bueno, a medida y en un material que se integra en la resina y consigue un refuerzo extra que no tienen las antenas de serie, buscando así un refuerzo extra.
Ha sido una reparación compleja y delicada, afortunadamente también una anécdota. El reto se completó con una mañana de trabajo y el equipo Cuco al 100%. Esperamos que su dueño la ponga pronto a prueba y le de muy buenos momentos de radio. 73




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